Responsabilidad y Empresa

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Consumo responsable. Cambiar de banca tradicional a banca ética.

Os contaba en este artículo como este 2016 va a ser un año de propósitos que espero que se cumplan. El primero fue cambiar de compañía eléctrica a una cooperativa eléctrica que me suministra el 100% de mi consumo procedente de energías renovables.

Mi siguiente paso, más complicado debido a varios vínculos como son algunos contratos y por supuesto un préstamo hipotecario, será cambiar a la banca ética.

De la banca ética en España ya hablé en un artículo que os enlazo aquí, pero ahora os hablaré principalmente de la que tiene actividad “normal”, y digo esto para diferenciarla de bancos éticos que operan pero exclusivamente para la captación de fondos para sus planes de desarrollo, reducción de desigualdades o lucha contra la pobreza, que eran los objetivos iniciales del precursor de la banca ética; Grameen Bank

Actualmente disponemos de varias opciones: Triodos Bank, Coop57, Oikocredit y Fiare que es el agente exclusivo de Banca Popolare Etica. También tenemos un ejemplo más cercano en Caixa Rural, que como cooperativa de crédito funciona de una forma muy cercana a la banca ética aunque aún no es considerada ética en su totalidad, pero no hay nada “oscuro” en ella, sería también una buena opción para llevarte tus ahorros. Triodos y Fiare son más habituales de encontrar físicamente a través de una oficina, aunque desde luego lo normal es trabajar con ellos de forma virtual.

Como curiosidad os diré que el sector de la banca tradicional tiene tanto peso que presiona a los organismos competentes (Banco de España) todo lo posible para que no se concedan los permisos necesarios para que algunos de ellos operen como bancos. Triodos es un banco, pero por ejemplo Coop57 y Fiare son cooperativas de crédito como Caixa Rural (lo cual a veces no conlleva diferencias notables para usuarios normales). Fiare en concreto tenía más fácil conseguir ser aceptada como banco internacional a través de Banca Popolare, su matriz con sede en Italia, que la obtención de la calificación de entidad bancaria en España.

Creo que después de lo que os acabo de contar, lo mejor es que cada uno visite los enlaces a cada banco ético y vea qué banco le convence más. Todos se rigen por criterios de la Banca Ética, realizan Inversiones Socialmente Responsables, y por tanto no hacen mal uso de nuestros ahorros.

Si alguno está pensando la garantía que tienen sus ahorros en cualquiera de estas entidades puede estar tranquilo, porque la garantía de depósitos está asegurada por el Banco de España hasta importes de 100.000€ por titular.

Animaos a saber más de ellos y si es posible intentad saber la opinión de algún usuario. Será muy interesante saber vuestra opinión.

Hacer lo correcto

Tuve la suerte de acudir hace unas semanas a la reunión de apertura del XXV Seminario de Ética Económica y Empresarial de la Fundación Etnor, en la que nos dio la bienvenida la grandísima Adela Cortina y de la que extraigo ideas para presentar en esta entrada del blog.

Aunque ella estaba hablando de otras cosas, el hilo conductor sería el siguiente: haz lo correcto.

En nuestro tema, la ética empresarial y económica y dentro de ella la responsabilidad social corporativa, haz lo correcto. Después podremos pensar el motivo, pero de momento haremos justicia.

¿Qué motivos? Un sello de calidad, la acreditación de un sistema de “reporting”, una eco etiqueta, la aprobación de una auditora en RSC, reputación, imagen, cultura corporativa, principios, religión, etc.

No debería de haber motivos para hacer lo correcto en cada momento, hacer productos de la calidad esperada y con materiales adecuados, tratar a las personas dentro y fuera de la organización con respeto y como fines y no como medios, para no aceptar corrupciones ni promoverlas, para promover la igualdad, para ser respetuosos con el medio ambiente y pensar nuevas formas menos o nada contaminantes.

Si a todo esto, además, le podemos sumar los motivos anteriores pues mejor y quiero decir: si aparte de que hacemos lo correcto simplemente por justicia, después podemos beneficiarnos de tener un sello de calidad, excelencia, o tocando aquí o allá podemos acceder a un sello de marca ecológica que nos refuerce, o acreditemos tal o cual informe que nos de reputación, mucho mejor. Todo esto no hará más que reforzar lo que se va haciendo de manera natural, por justicia y porque es lo correcto.

Y aunque no fue esta la “lección” que nos dio Adela, es lo que me hizo pensar después de escucharla.

Outsourcing

El Outsourcing o Subcontratación se produce cuando una empresa decide llevarse su producción o parte de ella a otro país, generalmente a uno en vías de desarrollo.

Esto trae consigo beneficios directos para el crecimiento de estos países, como por ejemplo:

  • Mejora de las condiciones laborales
  • Genera empleo donde suele haber una tasa de desempleo alta
  • Transfiere tecnología y conocimiento
  • Fomenta la educación
  • Se crean infraestructuras
  • Las empresas adquieren habilidades que les permite ser competitivas en su propio mercado
  • Ayuda al crecimiento económico y social del país
  • Con el tiempo todo esto, aumenta el bienestar

No podemos dudar de estos beneficios, pero tampoco podemos dudar que muchas veces se producen abusos. Me vienen a la mente los medioambientales como la contaminación, deforestación, etc., y también los escándalos que manchan la buena labor que se hace.

Está claro que la integración de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en todas las actividades de la empresa ha hecho mucho bien a la reducción de estos y otros abusos y por supuesto tenemos que pensar sobre estos criterios de RSC a la hora de planificar el Outsourcing y trasladar la producción a otro país.

La RSC y los valores éticos, nos ofrecen medios suficientes para no faltar a ninguno de esos beneficios que hemos detallado antes y no convertir, un mecanismo para exportar el bienestar, en una apisonadora de cultura y entorno medioambiental.

 

Mejoramos el país de destino, estamos de acuerdo. ¿Pero dónde queda la RSC y quién tiene en cuenta las consecuencias en el país de origen?

Si se utiliza el Outsourcing con fines económicos (mano de obra más barata, materia prima más cercana, etc.) entonces la brecha entre ricos y pobres se hace más grande.

Si poco a poco vamos formando y especializando a trabajadores en países como China o India, tan sólo en unos pocos años tendrán una fuerza de trabajo equivalente a la de la mayoría de países desarrollados, y si esta mano de obra la encontramos a un menor precio, acabaremos desindustrializados y con unas tasas de desempleo nunca conocidas.

Mi opinión entonces es que con el Outsourcing los países de origen, los que trasladan la producción, se están empobreciendo. Los estados pierden impuestos sobre las empresas pero también sobre los trabajadores, que además reducen su gasto porque muchos pasan a ser desempleados. Aparte de ingresar menos, los estados deberán gastar más en ayudas sociales y posiblemente más en ayudas a la empresa para no terminar de perder la industria que les quede.

Tampoco quiere decir esto que se vaya a subvencionar a la industria para su permanencia, pero se debe invertir en la estructura necesaria para reindustrializarse. Inversión en I+D+i, educación, infraestructuras, tecnología…permitirá retener empresas, atraerá inversiones, creará mercados nuevos y las empresas pensarán muy bien si quieren trasladarse y perder todo este entramado.

Desde luego, hay que pensar también con responsabilidad qué es lo que va a ocurrir en los países desarrollados que sufren esta desertización industrial, pensar en el empobrecimiento, en las pérdidas sociales, en los motivos de la falta de inversión, en la distancia que habría entre ricos y pobres, en la pérdida de bienestar…

 

Bibliografía.

Assessing the role of CSR in Outsourcing decision. Ron Babin.

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