Responsabilidad y Empresa

Una web sobre la responsabilidad social corporativa y un mundo mejor

Archivar en la categoría “Responsabilidad Social Corporativa”

Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU

Tenía pensado escribir una entrada sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio desde hacía tiempo pero ha sido a raíz de un artículo muy interesante publicado en uno de los diarios más importantes en España cuando me he decidido. El artículo que supongo que podéis encontrar fácilmente haciendo una búsqueda, lo escribe Jan Vandemoortele, economista que lleva más de 30 años colaborando con la ONU y considerado por todos como uno de los padres de los Objetivos y cuenta en resumidas cuentas que no se están cumpliendo los mismos y que las estadísticas se están utilizando para maquillar resultados y no reflejan la realidad. Si lo encontráis, os recomiendo su lectura.

 

Pero, ¿qué son los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)?

En el año 2000 en la Cumbre del Milenio celebrada en Nueva York, 189 estados miembros de la ONU acordaron conseguir para el año 2015 la superación de problemas básicos y se dividieron en 8 grandes bloques:

  • Erradicar la pobreza extrema y el hambre
  • Lograr la enseñanza primaria universal
  • Promover la igualdad entre sexos y el empoderamiento de la mujer
  • Reducir la mortalidad de niños menores de 5 años
  • Mejorar la salud materna
  • Combatir el VIH / SIDA, malaria y otras enfermedades
  • Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
  • Fomentar una alianza mundial para el desarrollo

Mientras se hablaba de un progreso mundial, de alianzas supranacionales, era evidente que muchos de los países representados necesitaban de afrontar estas medidas que en occidente nos parecen ya superadas.

Llegado 2015, y como evidencia Jan Vandemoortele, los objetivos no se han cumplido y ni tan siquiera algunos de los países que dicen haberlos superado lo han hecho.

La ONU, ha desarrollado un programa muy ambicioso para actuar a partir de 2015 y conseguir los ODM lo antes posible y para ello cuenta con un buen número de socios entre los que podemos destacar al Banco Mundial, UNICEF, PNUMA, OMS, FMI, FAO, ITC, OIT, ACNUR y muchas otras. Cada una de ellas tiene un programa elaborado para la consecución de los ODM coordinado por la ONU y por los países donde colaboran.

 

A modo de conclusión final, resulta extraño pensar en la modernidad, en avanzar en el desarrollo dando la espalda a los países que tenemos más lejos. Los gobiernos y nosotros, los ciudadanos, no podemos mirar hacia otro lado y debemos entender que, la superación de estos ODM no es una utopía si no un mínimo exigible para toda la humanidad.

 

Inversiones Socialmente Responsables

Mi intención es explicar lo que son las Inversiones Socialmente Responsables para más adelante introducir los criterios de banca ética y por último poner ejemplos de la misma que actualmente funcionan entre nosotros. Además creo que, estos dos temas que quiero tocar son bastante más entretenidos que el de hoy, pero es necesario pasar por este para comprender dónde nos movemos.

Inversiones Socialmente Responsables

La Inversión Ética o Socialmente Responsable es la inversión que utiliza criterios sociales, medioambientales y de dirección para orientar su acción económica. Por otra parte, el concepto de inversión solidaria es la que dedica una parte de su rentabilidad para ayuda de organizaciones o proyectos sociales.

Entonces tenemos que el ahorrador o inversor puede excluir a los bancos o productos no responsables dentro de sus operaciones, ahorro o inversiones, y acudir a las entidades que le ofrecen la garantía de que su dinero va a ser empleado en inversiones socialmente responsables, a veces de sectores u organizaciones excluidos de las inversiones tradicionales, que además le van a generar una rentabilidad.

La inversión socialmente responsable es una acción acorde al sentimiento, cada vez más extendido entre los consumidores, de simpatizar con las empresas que tienen buena reputación, que hacen política de responsabilidad social y son sostenibles y están sensibilizadas con el entorno.

Nos damos cuenta así de que este tipo de inversiones tiene un doble enfoque. Desde el punto de vista del consumidor es una forma de castigar a las empresas o entidades financieras no responsables y premiar a las empresas o entidades que sí lo son. Y desde otra perspectiva, la empresa o entidad financiera responsable logra unos fondos y una confianza, fidelidad, etc., que no lograría si no fuera por su buen empeño, porque aunque pudiera acceder a financiación tradicional, lo que no podría conseguir sería la lealtad y fe de los inversores y consumidores preocupados en qué hacen con su dinero y quién lo hace. La empresa responsable gana así una ventaja competitiva de acceso a fondos y también se diferencia del resto de empresas quedando patente el factor de innovación que supone la gestión ética[1].

 

Los criterios de valoración o exclusión son los mismos que se utilizan en la banca ética para apoyar o no inversiones y financiarlas. Los de exclusión podrían ser:

  • Inversiones en países con políticas opresivas o no respetan los derechos humanos, incluido el trabajo infantil.
  • Técnicas productivas contaminantes, nocivas, peligrosas y material nuclear.
  • Destrucción del medioambiente
  • Industrias de armamento, alcohol y tabaco, juegos de azahar y pornografía.
  • Fomento de la violencia y publicidad agresiva u ofensiva

 

Los criterios de valoración positiva serían:

  • Promoción local y comunitario
  • Productos de calidad y servicios que mejoren el nivel de vida
  • Colaboración en países en desarrollo
  • Respeto de los derechos fundamentales y la igualdad
  • Empresas que fomenten empleo estable
  • Industrias de energía alternativa y limpias y que protejan los recursos
  • Empresas con transparencia en su gestión

Todos estos puntos[2], tanto los positivos como los negativos, interrelacionan la gestión en responsabilidad social y las inversiones socialmente responsables (ISR) ya que son criterios básicos y aceptados como éticos. Analizando la ISR observamos que no es un nuevo producto financiero, lo que es nuevo es la aplicación que le damos a los fondos obtenidos dado que antes no nos preocupábamos de cuál era su destino, por lo que la ISR es aplicable a cualquier producto financiero existente.

[1] Cuesta González, M. (2005): Inversiones socialmente responsables. Universidad Pontificia de Salamanca. pp. 23-34.

[2] Ibid. pp. 33-34.

 

Método SROI (Social Return on Investment, Retorno de la Inversión Social)

En las auditorías la parte contable da sentido a la parte económica de la empresa pero deja fuera la parte social y medioambiental y son los balances sociales los que permiten hacer públicas las acciones sociales y medioambientales, pero estos no son más que informes de las mismas, aunque puedan ser comparables y cuantificables. La auditoría ética va un paso más allá del balance social porque supone el cumplimiento de objetivos y no sólo su presentación, además que nos serviría como sistema de detección y corrección de errores y para contextualizar los intereses de los grupos de interés.

Pero el valor social creado o destruido no podemos calcularlo de ninguna de estas formas. Uno de los métodos que actualmente está tratando de resolver este problema de medición del valor social es el SROI[1] o “social return on investment”, es el método de retorno social de la inversión, que también serviría para calcular el valor medioambiental generado.

El SROI[2] es uno de los métodos existentes para calcular el valor social pero no el único aunque sí el más extendido. Los beneficios que el SROI genera para la empresa son:

  • Ayuda a maximizar el valor social de la empresa
  • Ayuda a distribuir los recursos de la empresa.
  • Flexibiliza la empresa adaptándose a los cambios
  • Ayuda a establecer un diálogo con los grupos de interés.
  • Mejora la visibilidad y la profesionalidad de la empresa.
  • Ayuda la entrada de inversores con sensibilidad social.
  • Acceder a licitaciones y concursos públicos.
  • Demuestra que las empresas “no económicas” cambian la sociedad.

 

Es por todo ello, una herramienta que expresa la voluntad dialógica respecto a los grupos de interés, el interés social y medioambiental de la empresa socialmente responsable y que con este método, puede cuantificar su esfuerzo social.

Como toda contabilidad, en este caso social, tiene unos principios que tratan cómo se debería calcular y cómo debería ser aplicada:

  • Involucrar a los Grupos de Interés.
  • Entender qué cambia analizando los cambios
  • Valorar las cosas importantes.
  • Incluir sólo lo esencial.
  • Medir el impacto generado sin excesos.
  • Ser transparente.
  • Comprobar el resultado.

 

Estos principios fundamentan este método de tal forma en que la captación y tratamiento de información sea la adecuada para su análisis, cálculo y evaluación posterior.

En el cálculo del valor social o valor neto de una empresa aún estamos al principio y con poco camino avanzado. Si profundizáis en el SROI os daréis cuenta de que no es otra cosa que el cálculo del coste de oportunidad, algo más complejo y avanzado pero básicamente eso. Este cálculo llega a complicarse mucho cuantas más variables hay en juego con lo que me resulta muy difícil imaginar a una gran empresa, con infinidad de esas variables, utilizarlo para averiguar su impacto.

 

Aunque veo muy positivamente su cálculo cada vez que sea posible, yendo un paso más allá me pregunto; ¿de verdad que esto no se hará solamente para engrosar los ya enormes informes de auditoría? ¿Tanto nos dejamos influir por los números económicos que tenemos que calcularlos y observarlos para saber lo que hacemos bien y auto complacernos?

Debería bastarnos con hacer las cosas bien porque creemos en ellas, porque es mejor llevarse bien con los grupos de interés de la empresa y trabajar juntos sin necesidad de que un número nos diga qué valor tiene nuestra colaboración, porque lo que para nosotros es poco para el otro puede ser una ayuda incalculable.

[1] The SROI network. http://www.thesroinetwork.org/.

[2] Narrillos Roux, Hugo. (2012): Economía social. Valoración y medición de la inversión social (método SROI). Ecobook. Madrid.

Navegador de artículos