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Incentivo Perverso

De esta forma define Joseph Stiglitz los problemas de la banca que originaron la crisis del 2008.

Las características de esa banca se pueden resumir en tres conceptos:

  • Es demasiado grande para dejarla caer (el famoso lema Too Big to Fall)
  • Su gran tamaño hace que asuma excesivos riesgos
  • Falta de control y regulación (por parte de los bancos centrales, gobiernos y por ellos mismos)

Estas tres características están muy unidas entre sí, tal y como voy a tratar de mostrar a partir de ahora en este artículo.

 

Volviendo a Stiglitz, Premio Nobel de Economía y persona importantísima con sus colaboraciones en una multitud de Comisiones en Naciones Unidas, algo ocurre con él dentro del mundo académico. Quizás sea demasiado “filósofo” para los economistas puros y demás gente vinculada con la empresa y la política, o demasiado “economista” para los filósofos, sociólogos, etc. El caso es que no es tan citado como otros pensadores y críticos, que como él, cuestionan el mercantilismo extremo y la economía de mercado fagocitadora de justicia social.

 

Pero vamos al tema principal, que es lo que nos interesa realmente y pasemos a ver lo que tanto Stiglitz como tantos otros (Paul Krugman, Amartya Sen) ponen de manifiesto. El incentivo perverso es el excesivo riesgo que toman las instituciones financieras cuando tienen un tamaño en el que son conscientes de ser demasiado grandes para que se les deje quebrar.

Por una parte, son tan grandes y arriesgan tanto que ponen en peligro los mercados. Por otra parte, saben que si les sale bien tendrán unos beneficios exorbitados,  y que si les sale mal no irán a la quiebra porque el gobierno de su país los rescatará. Más claro aún lo dice Joseph Stiglitz, que utiliza el término “socialismo al estilo estadounidense”; el que privatiza las ganancias y socializa las pérdidas.

Esto de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas nos suena demasiado aquí en España y como vemos, desgraciadamente, no sólo ocurre aquí.

 

Con lo explicado hasta ahora, podemos entender como el tamaño y el riesgo, van cogidos de la mano. Faltaría ahora explicar cómo afecta la regulación, o la ausencia de ella, al mercado. Y es que son tres conceptos para explicar un todo. El tamaño también tiene que ver en el comportamiento de las instituciones financieras, dado que es tal la importancia que tienen dentro de una economía, que harán todo lo posible por influenciar a los gobiernos para que la regulación se relaje con ellos, consiguiendo una actitud más laxa y evitar encorsetamientos.

Pero cada vez que hablamos de regulación, los “talibanes” del libre mercado nos dicen que son impedimentos, que el libre mercado se autoregula (la autoregulación se ha visto que no funciona con esta última crisis) y que la regulación, el control y la supervisión en mercados tan complejos como el financiero es, muy costoso.

Con gran criterio argumenta Stiglitz que es más costoso la ayuda directa económica para no dejarles quebrar, pero que el coste indirecto de las consecuencias sociales (desempleo, contracción económica y otros desequilibrios de mercado) es mucho mayor a los de planificar y ejecutar una buena regulación y control.

Y mientras tanto, ¿qué ocurre en estas latitudes? Que tenemos al FMI presionando para que las entidades financieras españolas se fusionen para adquirir un mayor tamaño. Eso sí, ya sabemos por qué.

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Método SROI (Social Return on Investment, Retorno de la Inversión Social)

En las auditorías la parte contable da sentido a la parte económica de la empresa pero deja fuera la parte social y medioambiental y son los balances sociales los que permiten hacer públicas las acciones sociales y medioambientales, pero estos no son más que informes de las mismas, aunque puedan ser comparables y cuantificables. La auditoría ética va un paso más allá del balance social porque supone el cumplimiento de objetivos y no sólo su presentación, además que nos serviría como sistema de detección y corrección de errores y para contextualizar los intereses de los grupos de interés.

Pero el valor social creado o destruido no podemos calcularlo de ninguna de estas formas. Uno de los métodos que actualmente está tratando de resolver este problema de medición del valor social es el SROI[1] o “social return on investment”, es el método de retorno social de la inversión, que también serviría para calcular el valor medioambiental generado.

El SROI[2] es uno de los métodos existentes para calcular el valor social pero no el único aunque sí el más extendido. Los beneficios que el SROI genera para la empresa son:

  • Ayuda a maximizar el valor social de la empresa
  • Ayuda a distribuir los recursos de la empresa.
  • Flexibiliza la empresa adaptándose a los cambios
  • Ayuda a establecer un diálogo con los grupos de interés.
  • Mejora la visibilidad y la profesionalidad de la empresa.
  • Ayuda la entrada de inversores con sensibilidad social.
  • Acceder a licitaciones y concursos públicos.
  • Demuestra que las empresas “no económicas” cambian la sociedad.

 

Es por todo ello, una herramienta que expresa la voluntad dialógica respecto a los grupos de interés, el interés social y medioambiental de la empresa socialmente responsable y que con este método, puede cuantificar su esfuerzo social.

Como toda contabilidad, en este caso social, tiene unos principios que tratan cómo se debería calcular y cómo debería ser aplicada:

  • Involucrar a los Grupos de Interés.
  • Entender qué cambia analizando los cambios
  • Valorar las cosas importantes.
  • Incluir sólo lo esencial.
  • Medir el impacto generado sin excesos.
  • Ser transparente.
  • Comprobar el resultado.

 

Estos principios fundamentan este método de tal forma en que la captación y tratamiento de información sea la adecuada para su análisis, cálculo y evaluación posterior.

En el cálculo del valor social o valor neto de una empresa aún estamos al principio y con poco camino avanzado. Si profundizáis en el SROI os daréis cuenta de que no es otra cosa que el cálculo del coste de oportunidad, algo más complejo y avanzado pero básicamente eso. Este cálculo llega a complicarse mucho cuantas más variables hay en juego con lo que me resulta muy difícil imaginar a una gran empresa, con infinidad de esas variables, utilizarlo para averiguar su impacto.

 

Aunque veo muy positivamente su cálculo cada vez que sea posible, yendo un paso más allá me pregunto; ¿de verdad que esto no se hará solamente para engrosar los ya enormes informes de auditoría? ¿Tanto nos dejamos influir por los números económicos que tenemos que calcularlos y observarlos para saber lo que hacemos bien y auto complacernos?

Debería bastarnos con hacer las cosas bien porque creemos en ellas, porque es mejor llevarse bien con los grupos de interés de la empresa y trabajar juntos sin necesidad de que un número nos diga qué valor tiene nuestra colaboración, porque lo que para nosotros es poco para el otro puede ser una ayuda incalculable.

[1] The SROI network. http://www.thesroinetwork.org/.

[2] Narrillos Roux, Hugo. (2012): Economía social. Valoración y medición de la inversión social (método SROI). Ecobook. Madrid.

De las auditorías y de las empresas de auditoría.

Me enfrenté estos días de Navidad con un temario en dos de mis asignaturas del máster que estoy haciendo, que me han hecho reflexionar sobre varios puntos que he tenido que estudiar. El primero de ellos es el de la publicación y estudio de los Informes Anuales de triple estado; económico, ambiental y social, y el segundo es el de la independencia y objetividad de los auditores.

El análisis que realicé de los Informes Anuales de una gran empresa energética española, amplísimo informe por otra parte y no el primero que analizo de empresas de esta envergadura, me llevó a la conclusión de que todas estas empresas hacen y dirigen sus esfuerzos de RSC a ganar adeptos, a calmar conciencias, a su uso como maquillaje comercial con el que tapar algún defecto y con el que engatusar a unos cuantos que se conforman con una respuesta fácil.

A mi entender, pierde toda la razón una empresa de este calibre cuando durante todo el informe recuerda constantemente su interés medio ambiental y sin embargo si te fijas bien en los datos presentados, incide en aguas y terrenos protegidos, quiere reabrir una central nuclear obsoleta, no declara su intención de “no utilizar carbón” (gran contaminante) y se conforma con los mínimos legales de energía suministrada procedentes de energías renovables aunque a su vez, habla durante gran parte del informe de su apuesta por estas energías renovables.

De todas formas, todo esfuerzo que puedan realizar estas empresas para mejorar el entorno que les rodea en cualquiera de los tres aspectos comentados, económico, social y medio ambiental creo que merece la pena y es de agradecer, pero ni me parece suficiente ni me parece la forma de fusionar la RSC con la actividad empresarial, más bien la están utilizando para su propio interés.

 

Y ahora el turno para las empresas de auditoría. Contemplo hablar de ellas porque ya no sólo auditan contablemente, lo hacen con el triple balance nombrado, económico, social y ambiental.

Para garantizar su independencia y objetividad hay varias herramientas que os comento por encima. Las sanciones, las indemnizaciones, los comités de auditoría, una serie de incompatibilidades (no tener intereses económicos, no ser familia directa, etc.) la duración limitada de los contratos de auditoría y la reputación, que más adelante abordaré.

La duración de los contratos es por nueve años, pudiéndose prorrogar si se realiza licitación pública y abierta. Por comentarlo rápidamente, me parece que si quieren salvaguardar la independencia y que no se creen vínculos, ni emocionales ni económicos entre auditor y auditado, nueve años es un periodo vergonzosamente prolongado, a quien querrán engañar.

La reputación, precisamente donde quería llegar, parece ser lo más importante para ellos. Parte del temario expone los peligros que supone hacer una mala auditoría, en España el nombre del auditor o auditoría sancionada o con obligación de indemnizar, aparecería en el Boletín Oficial del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (BOICAC), que en mi opinión no parece que sea una difusión que salga fuera del gremio. Aparte, la reputación cae y se resentiría su confianza con la consiguiente caída de ingresos por la falta de contratos.

Vamos a materializar la relación existente entre reputación y caída de ingresos.

De los casos conocidos, la auditoría de la empresa Enron es la única que conozco que le haya costado el nombre a la empresa auditora, en este caso Arthur Andersen, que terminó desapareciendo.

Por el escándalo de Lehman Brothers (2008) su auditora (no diré cual), considerada una de las cuatro más importantes, vio como caían ligeramente sus ingresos, que bien podría ser debido a los primeros azotes de la crisis (2009, 2010), pero en los últimos años se ha recuperado con grandes mejoras.

Sin ir más lejos, aquí en España, otra de las cuatro grandes (tampoco diré el nombre) auditó a Bankia (2011) y ni tan siquiera se ha resentido a nivel nacional, teniendo un crecimiento considerable los últimos años.

No sé qué pensáis vosotros pero para mí el tema de la reputación, no afecta a los resultados, incluso diría que una mala auditoría ni siquiera afecta a la reputación en el nivel económico al que se mueven estas empresas. Lo diré más claro, su reputación cae a ojos de las personas de a pie, de algunos grupos de interés, de las personas que no influimos en el día a día ni de la empresa auditada ni del auditor. Quiero decir con esto, que en esos niveles les da igual absolutamente todo y teniendo el poder, siguen repartiéndose el pastel entre ellos, que la reputación no les afecta a unos, ni les importa a otros porque sus contactos y amiguismos son los que hacen y deshacen el mercado, hoy por ti y mañana por mí.

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