Responsabilidad y Empresa

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De las auditorías y de las empresas de auditoría.

Me enfrenté estos días de Navidad con un temario en dos de mis asignaturas del máster que estoy haciendo, que me han hecho reflexionar sobre varios puntos que he tenido que estudiar. El primero de ellos es el de la publicación y estudio de los Informes Anuales de triple estado; económico, ambiental y social, y el segundo es el de la independencia y objetividad de los auditores.

El análisis que realicé de los Informes Anuales de una gran empresa energética española, amplísimo informe por otra parte y no el primero que analizo de empresas de esta envergadura, me llevó a la conclusión de que todas estas empresas hacen y dirigen sus esfuerzos de RSC a ganar adeptos, a calmar conciencias, a su uso como maquillaje comercial con el que tapar algún defecto y con el que engatusar a unos cuantos que se conforman con una respuesta fácil.

A mi entender, pierde toda la razón una empresa de este calibre cuando durante todo el informe recuerda constantemente su interés medio ambiental y sin embargo si te fijas bien en los datos presentados, incide en aguas y terrenos protegidos, quiere reabrir una central nuclear obsoleta, no declara su intención de “no utilizar carbón” (gran contaminante) y se conforma con los mínimos legales de energía suministrada procedentes de energías renovables aunque a su vez, habla durante gran parte del informe de su apuesta por estas energías renovables.

De todas formas, todo esfuerzo que puedan realizar estas empresas para mejorar el entorno que les rodea en cualquiera de los tres aspectos comentados, económico, social y medio ambiental creo que merece la pena y es de agradecer, pero ni me parece suficiente ni me parece la forma de fusionar la RSC con la actividad empresarial, más bien la están utilizando para su propio interés.

 

Y ahora el turno para las empresas de auditoría. Contemplo hablar de ellas porque ya no sólo auditan contablemente, lo hacen con el triple balance nombrado, económico, social y ambiental.

Para garantizar su independencia y objetividad hay varias herramientas que os comento por encima. Las sanciones, las indemnizaciones, los comités de auditoría, una serie de incompatibilidades (no tener intereses económicos, no ser familia directa, etc.) la duración limitada de los contratos de auditoría y la reputación, que más adelante abordaré.

La duración de los contratos es por nueve años, pudiéndose prorrogar si se realiza licitación pública y abierta. Por comentarlo rápidamente, me parece que si quieren salvaguardar la independencia y que no se creen vínculos, ni emocionales ni económicos entre auditor y auditado, nueve años es un periodo vergonzosamente prolongado, a quien querrán engañar.

La reputación, precisamente donde quería llegar, parece ser lo más importante para ellos. Parte del temario expone los peligros que supone hacer una mala auditoría, en España el nombre del auditor o auditoría sancionada o con obligación de indemnizar, aparecería en el Boletín Oficial del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (BOICAC), que en mi opinión no parece que sea una difusión que salga fuera del gremio. Aparte, la reputación cae y se resentiría su confianza con la consiguiente caída de ingresos por la falta de contratos.

Vamos a materializar la relación existente entre reputación y caída de ingresos.

De los casos conocidos, la auditoría de la empresa Enron es la única que conozco que le haya costado el nombre a la empresa auditora, en este caso Arthur Andersen, que terminó desapareciendo.

Por el escándalo de Lehman Brothers (2008) su auditora (no diré cual), considerada una de las cuatro más importantes, vio como caían ligeramente sus ingresos, que bien podría ser debido a los primeros azotes de la crisis (2009, 2010), pero en los últimos años se ha recuperado con grandes mejoras.

Sin ir más lejos, aquí en España, otra de las cuatro grandes (tampoco diré el nombre) auditó a Bankia (2011) y ni tan siquiera se ha resentido a nivel nacional, teniendo un crecimiento considerable los últimos años.

No sé qué pensáis vosotros pero para mí el tema de la reputación, no afecta a los resultados, incluso diría que una mala auditoría ni siquiera afecta a la reputación en el nivel económico al que se mueven estas empresas. Lo diré más claro, su reputación cae a ojos de las personas de a pie, de algunos grupos de interés, de las personas que no influimos en el día a día ni de la empresa auditada ni del auditor. Quiero decir con esto, que en esos niveles les da igual absolutamente todo y teniendo el poder, siguen repartiéndose el pastel entre ellos, que la reputación no les afecta a unos, ni les importa a otros porque sus contactos y amiguismos son los que hacen y deshacen el mercado, hoy por ti y mañana por mí.

Otras formas de medir el crecimiento de un país (II).

En una entrada anterior hablaba sobre el Gross National Happiness Index y en esta os quiero presentar el Happy Planet Index. Aquí os lo dejo, espero que os guste.

 

Happy Planet Index: Índice del Planeta Feliz. Creado por el Think Tank “new economics foundationNEF en el Reino Unido, líderes en los estudios y promoción social, económica y de medioambiente, con el propósito de traer la “Gran Transición” que transforme la economía, la gente y el planeta. El Happy Planet Index o HPI se calcula con el bienestar, la esperanza de vida y la huella ecológica y viendo cómo se calcula, lo veremos más claro:

HPI = (Bienestar x Esperanza de Vida) / (Huella Ecológica)

Para el cálculo del bienestar, quizás el más difícil de estimar, realizan una encuesta directa llamada “ladder of life” que podemos traducir como escala de vida, en la que cada persona responde dónde cree que se encuentra, desde el escalón cero que corresponde a lo más bajo hasta el 10, el más alto. La esperanza de vida se extrae de los informes sobre el desarrollo humano que hace las Naciones Unidas[1]. Por último, para la huella ecológica utiliza la que calcula WWF[2] o World Wildlife Fund (Fondo Mundial para la Naturaleza), que mide la cantidad de superficie de terreno per cápita, necesaria para sostener un consumo medio.

Insisten que solamente calculando la actividad económica como progreso de un país no estamos siendo fieles a los problemas que importan como son la felicidad de las personas y su futuro y demuestra que los recursos consumidos por los países más desarrollados no es sostenible y que países supuestamente pobres en cuanto a crecimiento económico están más desarrollados en el HPI.

Podemos ver en el ranking de países[3] que los situados en América Latina son los mejor posicionados gracias a su buena esperanza de vida, un bienestar medio y una huella ecológica muy baja. En países africanos, la huella ecológica es bajísima pero la escasa esperanza de vida hace que su índice sea bajo.

 

En mi opinión, el crecimiento económico no lo es todo ya que ignora en gran medida (completamente a veces) la forma en la que se consigue. Tanto el Gross National Happiness Index como el Happy Planet Index tienen en cuenta pilares fundamentales de nuestro desarrollo como personas, la salud, la felicidad, el medioambiente, el bienestar, etc., pero el crecimiento económico se ha convertido en el fin sin importar los medios, siendo los medios precisamente nuestra salud, felicidad, el medioambiente y nuestro bienestar, ¿acaso no debería ser precisamente al revés, es decir, no deberíamos poner la economía al servicio de los verdaderos fines, salud, felicidad, etc?

No quiero decir con esto que no se deba crecer económicamente o que debamos eliminar el cálculo del mismo, pero sí me gustaría decir que se pueden aplicar conjuntamente de forma que el estudio de ambos, por un lado el económico y por otro cualquier índice similar a los que he expuesto, nos fueran dando las claves de un verdadero desarrollo en el que se potencie crecer no a toda costa, sino crecer buscando el desarrollo humano y la felicidad de todos.

[1] Human Development Report 2014. United Nations Development Programme. http://hdr.undp.org/en.

[2] WWF. World Wildlife Fund. España. http://www.wwf.es/.

[3] Data. Ranking. Happy Planet Index. http://www.happyplanetindex.org/data/

La Carta de la Tierra

“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.[1]

 The_Earth_seen_from_Apollo_17

 

De esta forma es como comienza la Carta de la Tierra propuesta por las Naciones Unidas[2] durante las distintas cumbres de los ’90 y terminada en el año 2000, año en el que fue presentada en una reunión de la UNESCO[3] celebrada en París.

La carta está escrita con una forma directa, sencilla y muy lejos de lo protocolario que se esperaría de este tipo de organismos. Intenta sensibilizarnos hablando a la humanidad de la propia humanidad, de nuestros vínculos con nosotros mismos por el hecho de ser humanos, de nuestros vínculos con el entorno y el medio ambiente, y de concienciarnos de que vivimos en un mundo global y debemos empezar a pensar sobre el conjunto de la Tierra, sobre decisiones que nos afectan a todos.

Se divide en varias partes que tratan sobre la conciencia de situación global, sobre los retos del futuro y sobre una responsabilidad universal. Lo componen 16 principios divididos en 4 bloques:

  • Respeto y cuidado de la comunidad de la vida
  • Integridad ecológica
  • Justicia social y económica
  • Democracia, no violencia y paz

Pone de manifiesto nuestro impacto sobre el entorno, el agotamiento de los recursos naturales y que debemos pensar en las generaciones futuras a las que estamos perjudicando con nuestro actual modelo socio económico de vida.

La carta termina con una mirada de esperanza hacia el futuro, con la alianza de la humanidad en todas sus facetas; económica, social, medio ambiental y en todos sus niveles desde la población civil hasta los gobiernos de naciones.

No puedo dejar de preguntarme cómo sería una hipotética “Carta a la Humanidad”, escrita por la Tierra a nosotros sus moradores. Tal y como estamos tratando al planeta donde vivimos, creo que su carta no sería ni tan amable ni tan esperanzadora. Nos hablaría del daño que le hemos hecho, irreparable en muchos casos y por supuesto nos hablaría de sus reacciones en un futuro, más cercano de lo que pensamos, si seguimos pensando en nosotros mismos.

[1] Carta de la Tierra. http://www.earthcharterinaction.org/invent/images/uploads/echarter_spanish.pdf

[2] Naciones Unidas. http://www.un.org/es/

[3] Unesco. http://www.unesco.org/new/es

*Foto de la NASA. «La Tierra vista desde el Apollo 17»

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