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Otras formas de medir el crecimiento de un país (II).

En una entrada anterior hablaba sobre el Gross National Happiness Index y en esta os quiero presentar el Happy Planet Index. Aquí os lo dejo, espero que os guste.

 

Happy Planet Index: Índice del Planeta Feliz. Creado por el Think Tank “new economics foundationNEF en el Reino Unido, líderes en los estudios y promoción social, económica y de medioambiente, con el propósito de traer la “Gran Transición” que transforme la economía, la gente y el planeta. El Happy Planet Index o HPI se calcula con el bienestar, la esperanza de vida y la huella ecológica y viendo cómo se calcula, lo veremos más claro:

HPI = (Bienestar x Esperanza de Vida) / (Huella Ecológica)

Para el cálculo del bienestar, quizás el más difícil de estimar, realizan una encuesta directa llamada “ladder of life” que podemos traducir como escala de vida, en la que cada persona responde dónde cree que se encuentra, desde el escalón cero que corresponde a lo más bajo hasta el 10, el más alto. La esperanza de vida se extrae de los informes sobre el desarrollo humano que hace las Naciones Unidas[1]. Por último, para la huella ecológica utiliza la que calcula WWF[2] o World Wildlife Fund (Fondo Mundial para la Naturaleza), que mide la cantidad de superficie de terreno per cápita, necesaria para sostener un consumo medio.

Insisten que solamente calculando la actividad económica como progreso de un país no estamos siendo fieles a los problemas que importan como son la felicidad de las personas y su futuro y demuestra que los recursos consumidos por los países más desarrollados no es sostenible y que países supuestamente pobres en cuanto a crecimiento económico están más desarrollados en el HPI.

Podemos ver en el ranking de países[3] que los situados en América Latina son los mejor posicionados gracias a su buena esperanza de vida, un bienestar medio y una huella ecológica muy baja. En países africanos, la huella ecológica es bajísima pero la escasa esperanza de vida hace que su índice sea bajo.

 

En mi opinión, el crecimiento económico no lo es todo ya que ignora en gran medida (completamente a veces) la forma en la que se consigue. Tanto el Gross National Happiness Index como el Happy Planet Index tienen en cuenta pilares fundamentales de nuestro desarrollo como personas, la salud, la felicidad, el medioambiente, el bienestar, etc., pero el crecimiento económico se ha convertido en el fin sin importar los medios, siendo los medios precisamente nuestra salud, felicidad, el medioambiente y nuestro bienestar, ¿acaso no debería ser precisamente al revés, es decir, no deberíamos poner la economía al servicio de los verdaderos fines, salud, felicidad, etc?

No quiero decir con esto que no se deba crecer económicamente o que debamos eliminar el cálculo del mismo, pero sí me gustaría decir que se pueden aplicar conjuntamente de forma que el estudio de ambos, por un lado el económico y por otro cualquier índice similar a los que he expuesto, nos fueran dando las claves de un verdadero desarrollo en el que se potencie crecer no a toda costa, sino crecer buscando el desarrollo humano y la felicidad de todos.

[1] Human Development Report 2014. United Nations Development Programme. http://hdr.undp.org/en.

[2] WWF. World Wildlife Fund. España. http://www.wwf.es/.

[3] Data. Ranking. Happy Planet Index. http://www.happyplanetindex.org/data/

La Carta de la Tierra

“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.[1]

 The_Earth_seen_from_Apollo_17

 

De esta forma es como comienza la Carta de la Tierra propuesta por las Naciones Unidas[2] durante las distintas cumbres de los ’90 y terminada en el año 2000, año en el que fue presentada en una reunión de la UNESCO[3] celebrada en París.

La carta está escrita con una forma directa, sencilla y muy lejos de lo protocolario que se esperaría de este tipo de organismos. Intenta sensibilizarnos hablando a la humanidad de la propia humanidad, de nuestros vínculos con nosotros mismos por el hecho de ser humanos, de nuestros vínculos con el entorno y el medio ambiente, y de concienciarnos de que vivimos en un mundo global y debemos empezar a pensar sobre el conjunto de la Tierra, sobre decisiones que nos afectan a todos.

Se divide en varias partes que tratan sobre la conciencia de situación global, sobre los retos del futuro y sobre una responsabilidad universal. Lo componen 16 principios divididos en 4 bloques:

  • Respeto y cuidado de la comunidad de la vida
  • Integridad ecológica
  • Justicia social y económica
  • Democracia, no violencia y paz

Pone de manifiesto nuestro impacto sobre el entorno, el agotamiento de los recursos naturales y que debemos pensar en las generaciones futuras a las que estamos perjudicando con nuestro actual modelo socio económico de vida.

La carta termina con una mirada de esperanza hacia el futuro, con la alianza de la humanidad en todas sus facetas; económica, social, medio ambiental y en todos sus niveles desde la población civil hasta los gobiernos de naciones.

No puedo dejar de preguntarme cómo sería una hipotética “Carta a la Humanidad”, escrita por la Tierra a nosotros sus moradores. Tal y como estamos tratando al planeta donde vivimos, creo que su carta no sería ni tan amable ni tan esperanzadora. Nos hablaría del daño que le hemos hecho, irreparable en muchos casos y por supuesto nos hablaría de sus reacciones en un futuro, más cercano de lo que pensamos, si seguimos pensando en nosotros mismos.

[1] Carta de la Tierra. http://www.earthcharterinaction.org/invent/images/uploads/echarter_spanish.pdf

[2] Naciones Unidas. http://www.un.org/es/

[3] Unesco. http://www.unesco.org/new/es

*Foto de la NASA. «La Tierra vista desde el Apollo 17»

Otras formas de medir el crecimiento de un país (I).

El desarrollo de los países y de sus ciudadanos está vinculado al crecimiento económico. No hay desarrollo si no hay crecimiento de la economía y si el país entra en recesión o estancamiento durante varios años seguidos, se sufre un retroceso en las condiciones de vida; laborales, educacionales, sanitarias, etc. Esto demuestra como nuestra calidad de vida está sujeta a la economía de un país.

El crecimiento económico es la variación de la producción de todos los bienes y servicios destinados a su venta dentro de un país (PIB) en el que comparamos dos periodos de tiempo, generalmente un año respecto al anterior.

¿Podríamos medir de otra forma la riqueza de un país sin utilizar su Producto Interior Bruto (PIB) o su crecimiento? ¿Sería esta nueva forma de medir el crecimiento de un país, el principio para separar nuestro crecimiento personal y humano del desarrollo de la economía?

Existen al menos dos ejemplos[1] en los que podemos medir el producto interior de un país que no utilizan el crecimiento económico. El primero de ellos es el Gross National Happiness Index[2] de Bhutan, país asiático situado en la cordillera del Himalaya, y el segundo de ellos es el Happy Planet Index[3] creado por la fundación New Economics Foundation (NEF)[4].

Os dejo aquí una descripción del Gross National Happiness Index y en una próxima entrada os hablaré del Happy Planet Index.

 

Gross National Happiness Index: Podríamos traducirlo como el Producto Bruto de la Felicidad. Tiene en cuenta el desarrollo basado en la sostenibilidad y para el cálculo del progreso tiene en cuenta aspectos no económicos y de bienestar a los que equipara en importancia a los económicos. Se basa en cuatro pilares: buena gobernanza, desarrollo socioeconómico sostenible, conservación cultural y conservación medioambiental, que más tarde evolucionaron en nueve campos: bienestar psicológico, salud, educación, uso del tiempo, diversidad cultural y adaptación, buena gobernanza, vitalidad de la comunidad, diversidad ecológica y adaptación y niveles de vida.

Se pueden dar tres resultados en su medición, Headcount o Recuento, que son los Bhutaneses que “aprueban” en seis o más de los nueve indicadores y son considerados “felices”, Intensity o Intensidad, los que no son considerados felices pero están justo por debajo en cuatro de los nueve campos pero a su vez disfrutan favorablemente de los otros cinco, y el GNH Index o Producto Bruto de la Felicidad. Este GNH Index tiene en cuenta los anteriores “recuento e intensidad” y nos da un total que se mide entre cero y uno, entre más cercano a uno mejor y más feliz es el país.

Particularmente, me parece muy interesante, pero me gustaría saber vuestra opinión. ¿Qué os parece? ¿Podría calcularse de forma similar en otros países aunque sea informativamente? ¿Tendremos unos índices similares de felicidad los países de la UE?

Si os gustó, próximamente hablaré del Happy Planet Index y trataré de llegar a alguna conclusión.

[1] Narrillos Roux, Hugo. (2012): Economía social. Valoración y medición de la inversión social (método SROI). Ecobook. Madrid.

[2] Gross National Happiness Index. Bhutan. http://www.grossnationalhappiness.com/.

[3] Happy Planet Index. http://www.happyplanetindex.org/.

[4] The New Economics Foundation. NEF. http://www.neweconomics.org/.

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