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Otra forma de corrupción

En un país como España parece que nunca pasa de moda la corrupción. Muchos de nosotros somos capaces de recordar sin grandes esfuerzos decenas de casos de corrupción política y económica.

Creemos que en otros países como Alemania, no existen casos de corrupción y es cierto si lo comparamos con España, pero según mi opinión esto no es del todo cierto, pero luego explicaré esa parte.

Por poner en antecedentes, en España se ha pasado de una economía en parte socializada a una más liberalizada. En cada liberalización se han tenido que hacer grandes cambios que generalmente han traído perjuicios para la población. Se me ocurre la liberalización de los bancos que permitió a las Cajas de Ahorro perder su vocación social y mercantilizándolas por completo (hasta su desaparición), la flexibilización laboral que deja un mercado de trabajo (para el trabajador) lleno de contratos precarios, despidos casi libres y condiciones leoninas en favor de los empresarios.

La corrupción en su definición, es alterar o trastocar y viene de corromper, echar a perder, dañar o pudrir.

Está claro que España se está corrompiendo, que estamos en proceso. Todavía se está gestando una corrupción total del sistema, aún están cambiando cosas que funcionan bien (o medio bien) para que se terminen de corromper. Se está legalizando la corrupción. Una vez sea legal, adiós a la corrupción.

¿Quiere decir esto que en Alemania no hay corrupción? Pues en principio diríamos todos que no, pero luego nos enteramos que muchas personas que trabajan no llegan a final de mes ni tan siquiera con dos minijobs, que muchos están bajo el umbral de la pobreza o que necesitan ayuda del Estado alemán para pasar el mes, que los jubilados alemanes necesitan trabajar (muchos de ellos mayores de 75 años!!) porque sus cotizaciones son muy bajas o porque su sistema ha permitido que se esfume el dinero de sus planes de pensiones porque sus bancos (esos que nunca hacen nada mal) invirtieron en fondos de inversión de los calificados “bonos basura”.

Si pensamos que todo esto ha ocurrido allí porque es legal, podemos afirmar sin ninguna duda que Alemania está corrompida. Será legal pero es inmoral. Y digo que está corrompida porque como decía antes en la definición ha trastocado y alterado leyes a conveniencia de los poderosos y en detrimento de todos estos trabajadores y jubilados. Alemania como estado, y siguiendo con la definición, se ha echado a perder permitiendo que ocurran cosas semejantes. Ha fallado como nación a su propia gente.

No hay peor corrupción que la que no se nota, la invisible, la instaurada en el sistema y sus leyes tal y como se comprueba en otros países y sí, España sigue ese camino.

Liderazgo II. Habilidades y Principios de los Directivos

Como habilidades o capacidades para un directivo distinguiríamos las intelectuales, las técnicas y las humanas[1]. Las habilidades intelectuales adquieren mayor relevancia a medida que se ocupan puestos más altos y tal y como aumenta la responsabilidad. La visión global, la relación entre las partes, la capacidad de observación necesaria para integrar las partes con el todo exige esta habilidad.

Las habilidades técnicas entre las que estarían la especialidad y el conocimiento, también son importantes aunque en los mandos intermedios u operativos. Las habilidades humanas que son las necesarias para trabajar en sintonía con otros miembros de la organización, afecta a todas las personas de la empresa, tanto altos directivos como en los niveles intermedios u operativos y es imprescindible en el trato a subordinados, compañeros o directivos y también necesario para el trabajo en grupo y para rendir cuentas en el trabajo individual.

Cierto es que con este nivel de exigencia y viendo la necesidad de reciclarse en el aprendizaje, se le pueda ofrecer al directivo formación continua como parte imprescindible del proceso de mejora y como parte de la cultura empresarial. Además de estas habilidades, podemos proponer un marco de acción moral para la toma de decisiones en la gestión que esté aparte de códigos de conducta o deontológicos aunque seguro que podemos encontrarlos en cualquiera de ellos. Los principios serían los siguientes[2]; legalidad, profesionalidad, confidencialidad, fidelidad, buena fe, evitar conflictos de intereses, respeto a las personas. Estas habilidades, valores y actitudes podemos recogerlas en la siguiente tabla de valores ascendentes[3].

Figura 7: Valores ascendentes y valores dominantes en la cultura empresarial.

VALORES DOMINANTES Y VALORES ASCENDENTES EN LA CULTURA DE LA EMPRESA
Parámetros Valores dominantes Valores ascendentes
1. Finalidad de la empresa Beneficio económico Servicio a la sociedad
2. Tendencias humanas básicas Deseo de adquirir y poseer Afán de crear y compartir
3. Definición de estrategia Consecución de resultados Descubrimiento y realización de principios
4. Consecuencias de la actividad empresarial Consecución de objetivos primarios Previsión de efectos secundarios
5. Desarrollo de las personas en la organización Rango Inclusión
6. Actitud entre los impulsos Satisfacción Autodominio

Vemos como los valores dominantes son los valores que han controlado la dirección de cualquier empresa hasta hoy día y que siguen vigentes: la ceguera por el beneficio económico, la posesión de activos, los resultados por encima de todo, objetivos a corto plazo, empresas jerarquizadas, etc., pero son los valores ascendentes los que nos llevan a la empresa que se adapta a los nuevos tiempos, la que tiene sentido de la responsabilidad, la que capacita a las personas de la organización, la que sirve a la sociedad…

Esta nueva empresa es la que crea entornos de diálogo y participación, tanto interna como externa. Interna porque no sólo deja participar con el voto, aunque no haya que votar por todo, si no la que permite que los agentes internos de la empresa sean partícipes de la planificación en cada parte de la empresa. Externamente, la que genera un marco para el diálogo, es transparente, respeta activamente y esto con todos los grupos de interés, es decir, con todos los que afectan o son afectados de forma relevante por la actividad de la empresa.

[1] Guillen Parra, M. (2006): Ética en las organizaciones. Construyendo confianza. Pearson – Prentice Hall. Madrid.

[2] Fernández Fernández, J.L. (1996): Ética para empresarios y directivos. ESIC. Madrid.

[3] Cortina Orts, A. (1997): Rentabilidad ética para la empresa. Fundación Argentaria. Madrid.

Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU

Tenía pensado escribir una entrada sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio desde hacía tiempo pero ha sido a raíz de un artículo muy interesante publicado en uno de los diarios más importantes en España cuando me he decidido. El artículo que supongo que podéis encontrar fácilmente haciendo una búsqueda, lo escribe Jan Vandemoortele, economista que lleva más de 30 años colaborando con la ONU y considerado por todos como uno de los padres de los Objetivos y cuenta en resumidas cuentas que no se están cumpliendo los mismos y que las estadísticas se están utilizando para maquillar resultados y no reflejan la realidad. Si lo encontráis, os recomiendo su lectura.

 

Pero, ¿qué son los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)?

En el año 2000 en la Cumbre del Milenio celebrada en Nueva York, 189 estados miembros de la ONU acordaron conseguir para el año 2015 la superación de problemas básicos y se dividieron en 8 grandes bloques:

  • Erradicar la pobreza extrema y el hambre
  • Lograr la enseñanza primaria universal
  • Promover la igualdad entre sexos y el empoderamiento de la mujer
  • Reducir la mortalidad de niños menores de 5 años
  • Mejorar la salud materna
  • Combatir el VIH / SIDA, malaria y otras enfermedades
  • Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
  • Fomentar una alianza mundial para el desarrollo

Mientras se hablaba de un progreso mundial, de alianzas supranacionales, era evidente que muchos de los países representados necesitaban de afrontar estas medidas que en occidente nos parecen ya superadas.

Llegado 2015, y como evidencia Jan Vandemoortele, los objetivos no se han cumplido y ni tan siquiera algunos de los países que dicen haberlos superado lo han hecho.

La ONU, ha desarrollado un programa muy ambicioso para actuar a partir de 2015 y conseguir los ODM lo antes posible y para ello cuenta con un buen número de socios entre los que podemos destacar al Banco Mundial, UNICEF, PNUMA, OMS, FMI, FAO, ITC, OIT, ACNUR y muchas otras. Cada una de ellas tiene un programa elaborado para la consecución de los ODM coordinado por la ONU y por los países donde colaboran.

 

A modo de conclusión final, resulta extraño pensar en la modernidad, en avanzar en el desarrollo dando la espalda a los países que tenemos más lejos. Los gobiernos y nosotros, los ciudadanos, no podemos mirar hacia otro lado y debemos entender que, la superación de estos ODM no es una utopía si no un mínimo exigible para toda la humanidad.

 

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